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¿El fin de las tarjetas? Así están evolucionando los pagos online

Las tarjetas bancarias llevan décadas siendo protagonistas de nuestras compras, tanto en establecimientos físicos como online. Sin embargo, desde la aparición de nuevos métodos de pago en este último siglo, poco a poco han ido cambiando los hábitos de muchas personas a la hora de pagar. Bizum, monederos digitales o transferencias inmediatas son algunos de los avances que están transformando la manera de comprar por Internet. ¿Están provocando estas nuevas tecnologías una reducción en el uso de las tarjetas o simplemente nos enfrentamos ante una nueva era en la que cada consumidor elige cómo quiere pagar?

Hasta hace relativamente poco tiempo, comprar por Internet significaba casi siempre lo mismo: introducir los 16 dígitos de una tarjeta, nombre y apellidos, fecha de caducidad y el código de seguridad. Hoy el proceso puede ser bastante distinto. Un consumidor puede completar una compra desde su móvil, utilizar Bizum, autorizar una transferencia desde su banco o pagar rápidamente con un monedero digital sin escribir los datos de su tarjeta.

Este cambio plantea una pregunta: ¿estamos dejando de pagar con tarjeta bancaria?

Los últimos datos oficiales muestran una respuesta tímida pero segura. Aunque las tarjetas continúan siendo el principal instrumento de pago, su peso relativo está disminuyendo en determinados entornos digitales. Este cambio es consecuencia del aumento de opciones y de las nuevas formas de gestionar compras. Y para los negocios esto también representa un reto: adaptar sus métodos de pago a las preferencias de clientes cada vez más diversos.

Los pagos manuales con tarjeta representan menos de la mitad de los pagos online en la zona euro

Uno de los datos más reveladores procede del Banco Central Europeo (BCE). Su estudio Study on the Payment Attitudes of Consumers in the Euro Area (SPACE 2024) muestra que el pagar manualmente con tarjetas bancarias representó el 48% del número de pagos online de los consumidores de la zona euro en 2024, a falta de datos más nuevos.

Aunque seguían siendo el medio de pago individual más utilizado, su peso ha ido disminuyendo respecto a las ediciones anteriores del estudio, un 54% en 2019 y un 51% en 2022. En cinco años ha perdido seis puntos porcentuales de mercado.

Mientras tanto, las soluciones de pago electrónico, categoría que incluye monederos digitales, PayPal y otras aplicaciones móviles, pasaron del 26% de las operaciones en 2022 al 29% en 2024. El estudio también identificó una participación del 5% de las transferencias inmediatas, contabilizadas por primera vez como categoría independiente.

Estos datos muestran una transformación en los hábitos de consumo: la tarjeta ya no concentra por sí sola la mayoría de las transacciones online de los consumidores europeos. Sin embargo, existe un matiz fundamental: perder cuota de mercado no significa necesariamente que el número de pagos con tarjeta esté disminuyendo, ya que en números totales, sí pudo haberse incrementado su uso. Tampoco implica que todas las alternativas digitales funcionen independientemente, ya que los monederos las utilizan como instrumento de pago subyacente.

¿Estamos utilizando menos las tarjetas o simplemente están dejando de ser visibles?

Para entender el futuro de los pagos online, es importante distinguir entre el instrumento que utiliza el consumidor y la tecnología que realmente procesa el pago. Por ejemplo, cuando alguien utiliza Apple Pay o Google Pay, hay que tener asociada una tarjeta bancaria. Aunque no se necesite sacarla de la cartera ni introducir sus datos, el pago puede continuar realizándose a través de las redes tradicionales de tarjetas. Por tanto, pagar con el móvil es pagar en el fondo con una tarjeta bancaria a pesar de no considerarse como tal.

Podemos distinguir tres situaciones:

  • Pago directo con tarjeta: el consumidor introduce sus datos bancarios o utiliza una tarjeta guardada en una tienda online.
  • Pago mediante un monedero digital: el comprador utiliza una aplicación vinculada a una tarjeta, cuenta u otro instrumento, dependiendo del proveedor.
  • Pago de cuenta a cuenta: el dinero se transfiere desde la cuenta bancaria del comprador mediante soluciones que no requieren una operación con tarjeta, como determinadas transferencias iniciadas desde aplicaciones bancarias.

Esta diferencia explica por qué las nuevas experiencias de pago pueden estar ganando protagonismo sin que desaparezca la infraestructura tradicional y todo apunta a que en el futuro seguiremos utilizando tarjetas bancarias, pero seremos cada vez menos conscientes de ello al pagar.

Las tarjetas siguen creciendo en número de operaciones

Las estadísticas más recientes del BCE permiten entender esta aparente contradicción. En números absolutos y en comercios físicos las tarjetas representaron el 57% del total de operaciones de pago sin efectivo en la zona euro. Este dato es muy relevante, pues muestra un gran uso de la tarjeta como método de pago, pero ahora convive con otros métodos nuevos. Cabe recordar, además, que las estadísticas generales de pagos sin efectivo incluyen operaciones diferentes a las compras online analizadas en el estudio SPACE. Por eso, ambos porcentajes no deben compararse como si midieran exactamente el mismo fenómeno.

El móvil está cambiando los hábitos de pago en países como España

La transformación también es visible en los establecimientos físicos.

Según el Estudio sobre hábitos en el uso del efectivo 2025, publicado por el Banco de España, el 15% de los consumidores utilizaba dispositivos móviles como medio principal de pago en establecimientos físicos, frente al 11% registrado en 2024.

Durante ese mismo periodo, la proporción de consumidores que señalaban la tarjeta bancaria como su medio de pago principal pasó del 30% al 27%.

El efectivo, por su parte, continuó encabezando las preferencias de uso principal, con un 57% en 2025.

Estos datos reflejan que cada vez más personas están acostumbradas a utilizar el teléfono como herramienta de pago.

Y esta evolución es relevante para el ecommerce.

Un usuario que paga habitualmente desde el móvil puede valorar especialmente los procesos de compra que le permiten completar una operación sin buscar la cartera, introducir numerosos datos o cambiar de dispositivo.

Esto no significa que todos los consumidores tengan las mismas preferencias. Precisamente, la diversidad de hábitos hace cada vez más importante que los comercios ofrezcan diferentes posibilidades.

¿Qué métodos están transformando los pagos online?

El futuro de los pagos digitales no depende de una única tecnología. Varias soluciones están evolucionando simultáneamente y responden a distintas necesidades de los consumidores.

1. Bizum: de enviar dinero entre particulares a pagar en comercios

Bizum se ha convertido en una herramienta familiar para millones de consumidores españoles. Aunque comenzó asociándose especialmente a las transferencias entre particulares, también permite pagar en comercios online compatibles.

Su principal atractivo es la familiaridad de la experiencia: el comprador puede utilizar un método que ya conoce, generalmente vinculado a su aplicación bancaria, sin necesidad de introducir los datos de una tarjeta en cada compra.

Para los comercios, ofrecer Bizum puede facilitar el pago a quienes prefieren utilizar su banco desde el móvil. No obstante, su aceptación, límites y condiciones dependen de las entidades y del servicio contratado.

2. Apple Pay y Google Pay: pagar sin introducir los datos de la tarjeta

Los monederos digitales han simplificado notablemente la experiencia de compra. En lugar de escribir los datos de pago durante el checkout, el usuario puede confirmar la operación desde un dispositivo compatible, utilizando los mecanismos de autenticación disponibles.

Este tipo de experiencia resulta especialmente interesante en compras realizadas desde smartphones, donde rellenar formularios largos puede resultar incómodo. Sin embargo, conviene recordar que Apple Pay y Google Pay no son necesariamente alternativas a las redes de tarjetas. Permiten utilizar tarjetas digitalizadas. Su innovación está, en buena medida, en la experiencia del usuario y la forma de iniciar y autenticar el pago, ya que incluyen una capa adicional de seguridad.

3. Transferencias bancarias inmediatas: pagar directamente desde la cuenta

Las transferencias inmediatas representan otra evolución relevante del mercado europeo. Estas operaciones permiten mover fondos entre cuentas bancarias en cuestión de segundos cuando se cumplen las condiciones técnicas y operativas del sistema. Además, las soluciones de iniciación de pagos vinculadas a la normativa PSD2 permiten que un consumidor autorice determinados pagos desde su propio banco, sin necesidad de introducir los datos de una tarjeta.

Para el comercio, estos sistemas abren una vía adicional de cobro. Su utilidad dependerá de aspectos como la compatibilidad bancaria, la confirmación de las operaciones, los costes y la experiencia ofrecida al cliente.

4. PayPal y otros monederos digitales: la familiaridad también importa

Los monederos digitales constituyen otra parte importante del ecosistema de pagos online. Su atractivo no se limita a la tecnología: también influye que un comprador ya tenga una cuenta configurada, conozca su funcionamiento y se sienta cómodo utilizándola. En este contexto, la familiaridad con el método de pago puede convertirse en un factor relevante durante el proceso de compra.

Un consumidor que utiliza habitualmente PayPal podría preferir seleccionarlo frente a introducir nuevos datos bancarios en una tienda que visita por primera vez.

¿Desaparecerán las tarjetas bancarias en los próximos años?

Con los datos disponibles, no hay motivos para afirmar que las tarjetas vayan a desaparecer a corto o medio plazo.

De hecho, siguen presentando ventajas importantes: cuentan con una infraestructura internacional consolidada, son ampliamente aceptadas y ofrecen una experiencia conocida para millones de personas. También se utilizan en suscripciones, pagos recurrentes y numerosas operaciones digitales.

Lo que sí se puede deducir es una diversificación de los métodos de pago. El consumidor puede elegir entre alternativas diferentes según el contexto: una tarjeta para una compra internacional, Bizum para un pago cotidiano en España, un monedero digital desde el móvil o una transferencia bancaria para determinada operación.

No necesariamente existe un único método ideal para todas las situaciones. Y este cambio tiene consecuencias especialmente relevantes para los negocios.

¿Cómo afecta la evolución de los pagos online a los comercios?

La forma en que un cliente paga forma parte de su experiencia de compra global. Un ecommerce puede ofrecer buenos productos, precios competitivos y una navegación sencilla, pero si el proceso de pago resulta incómodo o no contempla las preferencias del comprador, puede introducir una barrera justo antes de finalizar la operación.

Por eso, la elección de los métodos de pago no debería entenderse únicamente como una decisión técnica. También forma parte de la estrategia comercial.

Ofrecer más opciones permite adaptarse a distintos perfiles de consumidor

No todos los compradores utilizan los mismos medios de pago. Algunos prefieren las tarjetas tradicionales porque conocen su funcionamiento. Otros están más acostumbrados a Bizum o a los monederos digitales. También existen clientes que necesitan opciones de financiación o prefieren autorizar una transferencia bancaria.

En determinadas actividades, las domiciliaciones y los pagos recurrentes son especialmente importantes.

Lo relevante no es ofrecer indiscriminadamente todas las alternativas disponibles, sino seleccionar aquellas que mejor respondan al público, el mercado y el modelo de negocio.

Un comercio orientado a consumidores españoles puede necesitar una combinación distinta a la de una empresa que vende internacionalmente o gestiona cuotas periódicas.

La comodidad durante el checkout puede favorecer la conversión

La conversión en ecommerce depende de numerosos factores: el precio, la confianza, los gastos de envío, los plazos de entrega y la facilidad para finalizar la transacción, entre otros. Los métodos de pago forman parte de esta experiencia.

Cuando un consumidor encuentra su opción habitual, puede completar la compra sin tener que adaptarse a un procedimiento desconocido. Esto ayuda a reducir fricciones relacionadas con el pago y puede contribuir a mejorar la finalización del proceso. Sin embargo, añadir métodos de pago no garantiza por sí solo un incremento de las ventas. Su impacto real debe medirse mediante indicadores como la tasa de conversión del checkout, los pagos completados y los abandonos durante el proceso.

Wannme: diferentes métodos de pago para adaptarse a cada situación

La digitalización a la que están sometidos los negocios y la sociedad en general está llevando a las personas a acostumbrarse a una comodidad extrema y a una inmediatez en todos los procesos. Estas expectativas de facilidad también se han trasladado a la forma de pagar, ahora se requiere flexibilidad en el checkout.

En Wannme queremos que las empresas ganen más, por eso nuestras soluciones de pago se adaptan a esta evolución mediante una plataforma que permite integrar y gestionar múltiples métodos de pago desde una solución centralizada.

Descubre las soluciones de pagos online de Wannme y conoce cómo ofrecer a tus clientes diferentes formas de pagar desde una única plataforma.

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